Nombre:
Hércules y Hércules y la reina de Lidia
Artículo #:
7321928012559
Precio/cu:
17,95 €
Hércules
Le fatiche di Ercole (1958)
El semidiós Hércules se enamora de Iole, la hija del rey Pelias, por lo que le supone un duro golpe enterarse de que Pelias llegó al trono tras matar a su hermano Esón, rey legítimo de Tesalia, e intentó hacer desaparecer también al hijo de éste y heredero, Jasón.
Para demostrar su linaje Jasón debe rescatar el emblema de la realeza, el vellocino de oro, perdido en lejanas tierras. Jasón, Hércules y un grupo de aventureros se embarcarán en el Argos y correrán innumerables aventuras antes de restablecer la justicia en el país.
Dirección: Pietro Francisci.
Guión: Pietro Francisci, Ennio De Concini, Gaio Fratini.
Fotografía y efectos especiales: Mario Bava.
Música: Enzo Masetti.
Decorados: Flavio Mogherini.
Vestuario: Giulio Coltellacci.
Montaje: Mario Serandrei.
Intérpretes: Steve Reeves (Hércules), Sylva Koscina (Iole), Gianna Maria Canale (Antea), Fabrizio Mioni (Jasón), Ivo Garrani (Pelias), Arturo Dominici (Euristeo), Mimmo Palmara (Ifitos), Lydia Alfonsi (Sibila), Gabriele Antonini (Ulises), Gino Mattera, Gian Paolo Rosmino, Andrea Fantasia, Afro Poli, Aldo Fiorelli, Aldo Pini, Willy Colombini, Fulvio Carrara, Gina Rovere , Luciana Paoluzzi, Guido Martufi, Paola Quattrini, Lilli Granado, Romano Barbieri, Augusto Belardelli.
Hércules y la reina de Lidia
Ercole e la regina di Lidia (1959)
Después de la expedición de los argonautas, Hércules, Iole y Ulises llegan a Tebas, donde el viejo rey Edipo les pide que pongan orden en la disputa que tienen por el trono sus hijos Eteocles y Polinice.
En ruta hacia los dominios de Polinice con un mensaje de paz de su hermano, Hércules cae bajo el influjo de Onfalia, reina de Lidia, cuyo principal entretenimiento es embrujar a los hombres para hacerlos sus amantes primero y sus esclavos después, convirtiéndolos finalmente en ejemplares de su colección de cadáveres embalsamados.
Dirección: Pietro Francisci.
Guión: Pietro Francisci, Ennio De Concini.
Fotografía y efectos especiales: Mario Bava.
Música: Enzo Masetti.
Decorados: Flavio Mogherini.
Vestuario: Maria Baroni.
Montaje: Mario Serandrei.
Intérpretes: Steve Reeves (Hércules), Sylva Koscina (Iole), Sylvia López (Onfalia), Patrizia Della Rovere (Penélope), Carlo D’Angelo (Creonte), Gabriele Antonini (Ulises), Sergio Fantoni (Eteocles), Mimmo Palmara (Polinice), Primo Carnera (Anteo), Daniele Vargas (Anfirao), Cesare Fantoni (Edipo), Andrea Fantasia, Gianni Loti, Aldo Fiorelli, Gino Mattera, Aldo Pini, Nino Marchetti, Elda Tattoli, Ugo Sasso, Fulvio Carrara, Willy Colombini, Angelo Zanolli, Fulvia Franco, Walter Grant, Marisa Valenti.
HÉRCULES (1958) – HÉRCULES Y LA REINA DE LIDIA (1959)
En 1957 la industria italiana se hallaba en horas bajas, tanto desde el punto de vista creativo como comercial: el neorrealismo había perdido todo su empuje, en parte porque la situación socioeconómica del país había mejorado notablemente, pero también por un claro agotamiento de los maestros De Sica y Rossellini. En aquellas fechas Visconti tenía algunos títulos aislados, Fellini y Antonioni empezaban a destacar, Pasolini era poco más que un guionista prometedor…; y los únicos hits en taquilla eran comedias intrascendentes como las de la serie Pan, amor y… Al mismo tiempo, en Hollywood llevaban replanteándose desde el comienzo de la década sus estrategias para frenar la competencia de la televisión, y en esta búsqueda de nuevas fórmulas habían puesto de moda películas de gran espectáculo ambientadas en la Antigüedad, sobre todo a partir del éxito de una rodada precisamente en Roma, Quo Vadis (1951). Los italianos Ponti y DeLaurentiis recogieron el testigo, y con una perspectiva algo más europea cosecharon un gran éxito en la temporada 1954-55 con Ulises. Este film fue el modelo para el Hércules de Pietro Francisci (1958), que ya había realizado algunos espectáculos antiguos en tono menor que son un claro antecedente de lo que luego los franceses llamarán peplum.
El principal problema de Francisci con su proyecto era encontrar el actor, pues los galanes italianos (y muchos americanos) carecían de una presencia física realmente «hercúlea». Al parecer, un día su hijita ve en el cine un musical de la Metro titulado Athena (1954) en la que aparece el Mr Universo de 1950, un tal Steve Reeves, y le dice a papá que no busque más. Como Steve había intentado hacer fortuna en el cine pero no se comía una rosca, aceptó el papel. Con su hábil mezcla de aventuras fantásticas y referencias culturales (el cuerpo de la narración lo forma el viaje de los Argonautas en busca del vellocino de oro), Hércules resulta tan entretenido como visualmente atractivo y se convierte en el film italiano de mayor recaudación de la temporada 1957-58, con casi 900 millones de liras de la época. El año siguiente se estrena una secuela, Hércules y la reina de Lidia, que es tan divertida y brillante como la anterior, o quizá más. De nuevo se mezclan con inteligencia los motivos mítico-literarios y así vemos como entre las incidencias de la tragedia de Esquilo Los siete ante Tebas —donde se narra la lucha a muerte por el trono de Tebas entre Eteocles y Polinice, los hijos de Edipo— se intercala el episodio de la vida de Hércules en el que cae bajo el influjo de Onfalia, la reina de Lidia, que lo subyuga con la ayuda de sus artes mágicas.
El éxito europeo de las dos películas sobre Hércules se repetirá al otro lado del Atlántico por obra y gracia de Joseph E. Levine, productor-distribuidor independiente que con agresivas campañas publicitarias había hecho buenos beneficios en los Estados Unidos con películas como la primera de Godzilla (Japón bajo el terror del monstruo, 1954) o espectáculos italianos como Hombre o demonio de Francisci (1954). Levine compra el primer Hércules por 120.000 dólares, invierte algo más de un millón en promoción y en el verano de 1959 recauda casi 20 millones. Viendo que ha hecho el pleno vuelve a apostar fuerte por la segunda entrega, que distribuirá en 1960 con el título reconvertido a Hercules Unchained.
Estas dos películas son los clásicos indiscutibles del peplum y marcan el inicio de un género que dominará la taquilla italiana hasta 1964, cuando sea sustituido por el western. Para disfrute de los aficionados, en la edición que ahora presentamos se han recuperado las versiones originales, con imagen y sonido restaurados y conservando el formato 2:35 original.
Rafael de España
Centro de Investigaciones Film-Historia, Universidad de Barcelona |